sábado, 3 de noviembre de 2007

Laura, la tele y yo


Como la Laura Ingalls quería ser yo. No por sus dientes de conejo o sus pecas, o por su elocuencia cinematográfica, a veces tan molesta para algunos, en realidad su vida era lo que yo quería. La verdad es que si soy rigurosa en el análisis de mis vivencias, de niña tuve mucho de la Laura: una buena familia, padres, abuelos, tíos y primos cariñosos y protectores (es decir, algo que escasea tanto en estos tiempos y podría llamarse “una familia funcional y bien constituida”). Y a pesar de los aspectos negativos que pudo tener mi vida (carencias económicas y miedos impuestos por la dictadura) tuve una infancia muy feliz y como era lógico caí víctima de mis aspiraciones en lo que la tele me ofrecía y yo quería que mi historia de adolescente- adulta continuara tal como la vida de la Laura: Parte 1 “Estudiando en la universidad”; Parte 2 ”Conociendo un hombre bueno”; Parte 3 “Enamorándonos”; Parte 4 “Con esfuerzo todo se consigue”;Parte 5 “Un matrimonio sui géneris”; Parte 6 “Nuestra hija: disfrutando su infancia” y por último Parte 7”Envejeciendo juntos”, en fin vivir felices, tal como lo habían sido mis abuelos. Pero, craso error: la historia me funciono sólo hasta la Parte 6 incluyendo varios capítulos intermedios de luchas sociales, ideales compartidos y una vida esperanzada en la construcción de mundo mejor para nuestra descendencia.
Pero la tele me estafó, no, la Laura me estafó y cuando yo ya me preparaba para comenzar a construir la Parte 7 se cortó la transmisión y todo se fue a la mierda. Mi marido el hombre-bueno-idealista se fue con otra tranquilamente mirando mi cara atónita de que-onda-weon-no-viste-a-la Laura en-la-tele?! Y ahí quedé yo tratando de editar lo que quedó de lo que habíamos grabado (igual que cuando los de UCV-otros estafadores- armaron el último capítulo de Candy- otra ídola- , cuando no llegó nunca el final que tenía preparado el autor para la serie, a modo de que tuviera algo de sentido y no fuera tan patético).
En fin, pasó el tiempo y superando mis miedos de volver a caer en la tentación televisiva( la alegría ya viene fue mi última caída) me embarqué en otra relación con otro hombre-bueno-idealista-consecuente durante un buen tiempo, pero a éste le cargaba la Laura y sus necesidades de cariño al 100%, es decir no eran congruentes con su quehacer, así que cero posibilidades de grabar la Parte 7…
Se va este fin de semana, no en mala y sin traiciones de por medio, pero a mi me vuelve la sensación frustrante del apagón y de la transmisión tristemente suspendida, es decir de otro intento trunco de terminar la historia como en mi visión televisiva.
Te odio Laura. No volveré a prender la tele.
(Texto publicado en el periódico The clinic en la sección Cartas al Director)

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